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Mostrando entradas de diciembre, 2013

POEMAS

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Sueño poemas que sobrevuelan los centros del poder y los bombardean a versos. Sueño que la palabra devuelve el pueblo al pueblo, pan a quien lo necesita y que nadie se queda sin un techo que le cobije. Sueño un poema que te trae de vuelta a mí, más allá del mar de vida que nos ha separado. Sueño poemas que no existen. *** El despertador vigila y marca la hora de la prosa que me devuelve a la cruda realidad.
No hay más versos que los tuyos.

CRUZANDO LÍNEAS

Frente al espejo del camerino se despoja del maquillaje gótico, las pestañas postizas y los colmillos de pega. Las botas de plataforma descansan en un rincón y todavía le pitan los oídos con los decibelios del concierto. "Satan is the king", su último éxito, lo que paga las facturas. Se hace una coleta, viste una americana y los zapatos finos.
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—Hola papá —saluda con un beso en la pálida frente—. ¿Cómo te encuentras hoy? —Mejor, hijo. Las enfermeras me han tratado como a un bebé. Ya casi no me duele. Y tu conferencia, ¿qué tal ha ido?
—El paraninfo estaba repleto, papá. Todo un éxito.

LECTURA EN EL VALLE DEL SILENCIO

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Yo lo hubiera llamado el Valle del Silencio, aunque no era su nombre en los mapas. Aldeas quietas donde la niebla podía ser la misma durante decenios y los mocosos parecían ser siempre los mismos niños. El ganado pastaba la misma hierba y los labriegos araban, una y otra vez, idénticos surcos. Desde que mi caballo decidiera descansar para siempre en una cuneta, había caminado con mi equipaje hasta dejar mis botas en penoso estado. Necesitaría de un zapatero antes de dejar atrás aquel lugar apartado de los dioses. La siguiente población, apenas una decena de casas de adobe y leña, me salió al paso tras una curva del rio en el momento en el que la noche se había apropiado de ella. Ni una moneda pesaba en mi bolsa, tendría que buscarme la vida en el villorrio. Las casas estaban cerradas con maderos y apenas escapaba alguna luz por las rendijas. Hasta el rio discurría sin ruido, perdí la esperanza de hallar cobijo y me preparé para una noche, otra, a la intemperie y con los pies helados, cu…

CIENO Y SANGRE

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El río está cerca. El terreno húmedo en el que se hunden mis pies no puede indicar otra cosa.  Me envuelve un permanente hedor a ciénaga que proviene de la espesura a mi alrededor. Deseo descansar, pero no puedo permitirme ese lujo. Me va la vida en ello. Si llego al poblado me salvo, sino lo alcanzo muero. Así es de sencilla la existencia en este paraje. Hace rato que se han amortiguado los sonidos de los animales, chillidos y aleteos que me inquietan. Tengo que detenerme o el corazón se abrirá paso a fuerza de golpes a través del pecho. Murmuro unas palabras que no consiguen pasar más allá de los labios y que tampoco me ofrecen consuelo. Las amplias hojas de una planta desconocida y que decoran la linde de este claro se apartan para dejarle paso. No es un cazador. Ninguno se colocaría un pectoral tan elaborado como ese para acechar presas, ni llevaría ese tocado tan llamativo o usaría una lanza de combate. Es un guerrero de ojos feroces en pleno desafío. Me ha encontrado y no se irá d…

CANCIÓN DE ACERO Y BARRO

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El martillo golpea el yunque con cadencia de penalidad. Atado está el herrero a la fragua del infame. Una vida de esclavo. Le da su esposa una daga inservible que él, en secreto, transforma en ternura de aleación a fuerza de mazazos. Canto de forja que transforma el arma en espada corta que, oculta entre sus ropas, acompaña y protege a la mujer y su pequeño por los caminos de la fuga.


Han pasado los años y Rapaz se ha convertido en un buen mozo que, de posada en posada, acompaña al laúd los versos de su madre, canción de amor perdido en letras de libertad que llaman a la rebelión.