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lunes, 13 de julio de 2015

Bajo el sol del Trópico



Me quito la camisa a la vista de todos, con parsimonia. Qué admiren mis músculos, la piel blanca aún, y sepan que sigo siendo superior. El viento riza la superficie del agua y las hierbas que flotan me dan asco, pero no les daré la satisfacción de hacer una mueca. Meto el pie y la temperatura está a punto de arrancarme la risa floja. No temblaré, soy un hombre del Norte. Entraré con pie firme en el caldero y al diablo con los caníbales.


De visita en el pueblo viejo

A menudo las tumbas abiertas parecen bocas que expelen un hedor insoportable. Otras veces, en cambio, son agujeros modestos que aguard...