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martes, 28 de noviembre de 2017

No puedo huir de nuevo



Era la primera vez que cogía ese tren. Los postes aparecían borrosos en su visión periférica, concentrado como estaba en el rostro de la desconocida que se sentaba en el asiento de enfrente. Se parecía tanto a ella… No era persona de entrar en conversaciones improvisadas a fin de amenizar el tedio del viaje y mucho menos de forzar un acercamiento. Contrario a su costumbre, sin embargo, reaccionó como una centella cuando, al frenar el convoy con brusquedad, salió disparado del asiento y estiró los brazos a tiempo de sujetar el equipaje que se cernía sobre el tocado de la mujer. De pie, en equilibrio peligroso sobre las punteras de los zapatos, acertó a empujar la maleta de vuelta a su lugar.
—Disculpe, no he podido evitarlo… —se excusó, azorado. La postura salvadora del sombrero, y tal vez de la cabellera que cubría, había acercado sus caderas al rostro de ella, dejándolos en una situación embarazosa.
—No se preocupe, ha sido usted muy galante.
Se giró para evitar el apuro y acertó a bajar la ventanilla tras varios intentos. Asomó la cabeza y anunció que la vía parecía obstaculizada por un vehículo. Regresó a su asiento, dejando que la brisa del atardecer rebajara el ardor de sus mejillas. Pese al momento de embarazo, los ojos que lo observaban a través del velo de rejilla brillaban con diversión.
Desde el pasillo les llegó la voz del revisor con la noticia de que estarían detenidos no menos de dos horas. Encendieron sendos pitillos y se interrumpieron varias veces antes de que consiguieran iniciar una conversación fluida. Tras las frases de cortesía, llegó la temida pregunta:
—¿Viaja usted a Paris?
Antes de responder, exhaló el humo para darse tiempo a afrontar la respuesta. Decidió, finalmente, que ya era hora de volver a ser el Rick de siempre.
—En efecto, viajo desde Casablanca, y creo que es el momento de retomar una gran amistad.

martes, 14 de noviembre de 2017

Regocijo


Hilaria se abrió paso en silencio entre las que rodeaban el cadáver. Bajo el sol del mediodía, una miríada de insectos volaban ya sobre el cuerpo. A pesar de la autoridad que irradiaba, le costó hacerse un hueco en el círculo. Cuando por fin llegó al centro, se detuvo a observar unos instantes. Ser la primera era su privilegio. Se pasó la lengua entre los labios y se abalanzó sobre las costillas abiertas. Las risas del resto de las hienas acompañaron el festín de su líder.

lunes, 16 de octubre de 2017

De visita en el pueblo viejo


A menudo las tumbas abiertas parecen bocas que expelen un hedor insoportable. Otras veces, en cambio, son agujeros modestos que aguardan con discreción a ser ocupados. Cuando llegamos a la salida del cementerio, mis padres conversaban animados. Les había parecido que, al acercar la vela, Elvis había abierto los ojos. Entonces, me di cuenta de que Lily se había quedado atrás. Le gustan tanto los camposantos que se queda ensimismada ante las lápidas. Me perdí entre los pasillos, distraído por la cháchara de los cipreses en calma. Anabel, tan inocente, aprovechó para interceptarme desde la trasera de un contenedor repleto de herrumbre. Con su manita, alzó para que pudiera verla bien una menuda bolsa de plástico transparente y sus ojos azules brillaron tanto que iluminaron su pelo. «Son las bridas que necesitamos para ayudar a mamá», me dijo. Inspiraba tanta ternura que me daba apuro decirle que ni esas piezas de plástico ni ninguna otra podrían obrar la magia. Le sonreí como pude y me alejé en busca de Lily.  No sé muy bien para qué. Sospecho que nadie más puede verme.

miércoles, 4 de octubre de 2017

Cuatro filas de dos en fondo



Ah, el placer de las líneas perfectas, los colores resplandeciendo al fresco de la mañana. Sentir que das la cara cuando las cosas se ponen duras, que tras de ti, los tuyos comparten gallardía.

Mas los días transcurren. Las tonalidades de los cobertores pierden luminosidad, adquieren arrugas. Nadie desea al yogur caducado.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Audiencia real


Partió de Copenhague en un carruaje que le llevó a atravesar tres países europeos. Llegado el momento de acercarse a la reina, todo su ser era un manojo de nervios. Sin embargo, supo que había estado a la altura cuando se mantuvo firme tras ser mojada en la taza de chocolate.

martes, 5 de septiembre de 2017

... sin pecado concebida

El sacerdote le dio la absolución. Doña Blanca se había acusado de mantener, a espaldas de su marido, un romance secreto con Tomasito y no había escatimado detalles. Si le imponía una penitencia leve, puede que ella intuyese que no la creía y lo que el cura deseaba era la felicidad de Doña Blanca, aunque fuera tan solo en su más íntima fantasía.

martes, 25 de julio de 2017

Están entre nosotros



El viento arrastraba los restos del compuesto Y-629. En su celda de la prisión de máxima seguridad de Copenhague, el profesor Franz, aferrado a los barrotes, mantenía a gritos su versión, lo había hecho para salvar al mundo de los invasores infiltrados de otro planeta. Reducidos al cinco por ciento de su anterior demografía, los supervivientes dudaban aún si repoblarlo o llamarlo de nuevo Edén.

No puedo huir de nuevo

Era la primera vez que cogía ese tren. Los postes aparecían borrosos en su visión periférica, concentrado como estaba en el rostro d...