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sábado, 2 de enero de 2016

Feng Shui



Isaac se apartó con espanto de la mesa en la que que había colocado las figuras del nacimiento. Alguien las había desbaratado. Los pastores estaban despatarrados de cualquier manera, los calderos volcados, las mujeres huían despavoridas del manantial. Ni rastro de animales, domésticos o salvajes. Las patrullas romanas se acuartelaban en el palacio del gobernador.
Se dio la vuelta y salió de su casa, necesitaba aire fresco. Sin embargo, en el exterior la gente yacía desperdigada en las calles desiertas. El silencio se había adueñado de la ciudad.
Con sus dedos gordezuelos, David volvió a jugar con la figurita de Isaac en el belén que su madre había colocado con primor.



De visita en el pueblo viejo

A menudo las tumbas abiertas parecen bocas que expelen un hedor insoportable. Otras veces, en cambio, son agujeros modestos que aguard...