Pages

martes, 25 de julio de 2017

Están entre nosotros



El viento arrastraba los restos del compuesto Y-629. En su celda de la prisión de máxima seguridad de Copenhague, el profesor Franz, aferrado a los barrotes, mantenía a gritos su versión, lo había hecho para salvar al mundo de los invasores infiltrados de otro planeta. Reducidos al cinco por ciento de su anterior demografía, los supervivientes dudaban aún si repoblarlo o llamarlo de nuevo Edén.

2 comentarios:

  1. Lo que trae consigo haber leído los TBO, aunque tuvieses que leerlo escondido entre la Enciclopedia Álvarez, tan estupenda, que resumía todo el saber. ¡Ja,ja,já!

    ResponderEliminar

De visita en el pueblo viejo

A menudo las tumbas abiertas parecen bocas que expelen un hedor insoportable. Otras veces, en cambio, son agujeros modestos que aguard...