La primera versión de este micro tenía un final diferente. El anciano volvía, encantado, a la llamada de la empresa. Creo que esta va más acorde a los tiempos actuales:
REEMPLAZO
Escupe el mondadientes tras el banco
de herramientas del garaje. Le queda la Harley y el consuelo de que su pequeño
Nicholas se ha convertido en un ingeniero de telecomunicaciones de la leche. «Cabrones,
solo tengo sesenta y seis… tenía aún mucho que ofrecer a la empresa».
Nick, el soldador, fue el primero. Le
siguieron Jonás, Mike, el pedorro de Smitty… Todos retirados por máquinas de
última generación y nombres extravagantes. Él había aguantado firme en su
puesto, pero llegó la “Leviatán 200” y lo despidieron como a los demás.
Suena el teléfono y lo coge con
desgana.
—¿Volver al taller? […] ¿Un pirata
informático? […] —Un solo vistazo a la Harley es suficiente—: Que le jodan…
jefe.