Pages

domingo, 18 de agosto de 2013

DIARIO BORROSO


No podía dejar de colgar este relato que es muy especial. La razón, una que no podré olvidar mientras viva: con él gané el Tintero Virtual. La sensación, increíble.
Espero que os guste.



Diario borroso


24/11/2008 Lunes.


Si hace cuarenta años me hubieran dicho que escribiría un diario habría dicho una burrada. Demasiado bien me conozco. No hago esto para dejar una historia anodina a la posteridad, ni para mis descendientes. Hace demasiado tiempo que no hablo con Laurita. ¿Por qué lo hago? Será lo primero que debo decidir. No me atrevo a acudir al médico. Me da mucho miedo lo que me pueda decir acerca de ese mal con nombre nórdico y que te arrebata lo que nadie más puede quitarte.
No estoy segura, son solo indicios. Palabras que desaparecen de mi cabeza, citas a las que no acudo pese a estar apuntadas en el frigorífico… Por eso voy a escribir.

4/12/2008 Jueves.


Lo he estado demorando, luchando conmigo misma ante la página vacía. Si tengo tan claro el motivo por el que empecé este diario… ¿Por qué no he dejado nada en él todavía? Al menos esto no se me ha olvidado como de lo de llamar a la compañía de teléfonos para darme de baja. Demonios.
Mi último recuerdo de Juanjo es una placa de mármol en un paredón repleto. Sobre él, una mujer y a su derecha un joven fallecido en accidente. No es lo que debo recordar, sino Juanjo, sus caricias al descuido, la mantita en nuestros regazos compartiendo té y caja tonta. Es Toledo bajo el sol, con su absurdo sombrero. Son las fotos de nuestra boda y acordarnos de aquel borracho que casi se carga el banquete.
No puedo seguir hoy. Duele demasiado.

12/01/2009 Lunes.


He llorado mucho estas Navidades. Laurita no devolvió las llamadas y me he sentido abrumadoramente sola. Solo me quedan los recuerdos que no me ha quitado Al. Sí, le he dado un apelativo cariñoso ya que parece que tendremos que convivir, aunque siga sin atreverme a pedir un diagnóstico cierto. Como me aconsejen ir a terapia me da algo.
Recordar a mi Juanjo, ha sido grato aunque agridulce. Al final esto del diario servirá para algo. Quiero seguir atesorando mis memorias antes de que sea demasiado tarde, con la ventaja de poder ser selectiva. ¿Por qué almacenar los malos momentos? Si puedo elegir, me quedo con los buenos y así me convenzo a mí misma de su abundancia.
Es curioso que empezara a recordar a Juanjo frío, tras una lápida y después me vinieran a la piel sus caricias, que no por escasas estremecían menos.

18/02/2009


En el supermercado hoy he visto a Juanjo. No, claro que no era él, mi memoria se diluye, no me estoy volviendo loca. Pero al doblar una esquina entre latas de verduras he visto a un hombre de pelo cano y escaso, con la misma caída de hombros y que empujaba, cansino, su carro. Igual que él. Casi me da un tufarto de miocardio. He necesitado un rato para recuperar el latido y seguir adelante. Ahora no me lo puedo quitar de la cabeza.

20/02/2009 Viernes.


Me siento un poco tonta después de haber escrito el otro día lo del supermercado. Dios, cómo lo echo de menos. Si pudiera al menos hablar con Laurita… Ella podría ser lo que me mantuviera atada a este mundo. Podría contarme cosas de Juanjo, de cuando íbamos al parque o comíamos palomitas en el cine. Tiempos felices.
El doctor que me ha visto, después de perder varias citas apuntadas, me ha dicho que tendré también problemas con el lenguaje. Malas noticias.

15/03/2009 Domingo


He evitado escribir sobre Laurita. Ya dije que no lo haría sobre las cosas desagradables, pero necesito hacerlo ahora, porque me ha dejado tan sola con estos recuerdos que ahora se disipan como la niebla al sol.
Mi testarudez la alejó de mí. Ala, dicho está y nada de lo que escriba aquí podrá cambiar esa verdad. Que le den…

17/03/2007.


Estoy pidiendo perdón a este diario. Qué idiota.
No, quiero pedírselo a Laurita)… pero no me deja. Perdón, perdón. Ya no recuerdo por qué, pero pardoname. Te lo ruego. Lo necesito.

25 de abrir.


Leo lo que he escrito en estos papeles y no me reconozco. Está en mi cajón y no creo que esa muchacha morena que viene a hacer la casa lo haya dejado ahy. Ahora que estoy moviendo el boligrado por la página parece la misma letra.
Será mío, pero ya no tengo mucho más que escribir. Me adentraré en la niebla del olvido y será un alivio no tener que sufrir por Juanjo…

¿Quién es Juanjo?

10 comentarios:

  1. Ya sabes lo que opino de este relato pero lo voy a decir públicamente: es sencillamente extraordinario.

    Me llena de satisfullo y orgullación ser tu paisana, paisano. :-)

    Un abrazo enorme.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias!!!

      El satis... comosediga es mutuo, paisana :)

      Besos

      Eliminar
  2. A pesar de haberlo leído varias veces, continúa emocionándome cada vez que paso una página de este diario virtual. Tierno, bello… y original forma de contar una historia. Enhorabuena.

    Besos y abrazos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo sí que me emociono si lo has leído más de una vez.

      Muchísimas gracias.

      Besos

      Eliminar
  3. I can sense the emotion involved in the story. I agree it is a tender and beautiful way to tell a story.A big hug and kiss.

    ResponderEliminar
  4. Thanks so much for coming to the tree and have some time for my words.

    Kisses & hugs

    ResponderEliminar
  5. La mejor manera de contar un gran drama es usar palabras sencillas y tú esta historia la has bordado :)

    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es fantástico que hayas pasado por aquí. Quédate una rama y haz visitas siempre que te apetezca. Bienvenida y gracias por comentar.

      Besos

      Eliminar
  6. No lo había vuelto a leer desde que lo publicaste en NW, y me ha emocionado más, si cabe.

    ResponderEliminar

Regocijo

Hilaria se abrió paso en silencio entre las que rodeaban el cadáver. Bajo el sol del mediodía, una miríada de insectos volaban ya sobr...