La ruta más larga


Cayó al suelo entre sonido de cristales y salpicaduras de su propia sangre. Espantadas por completo las risas y la diversión en la feria ambulante, se formó un círculo de curiosos en torno a él. El joven macilento, tendido de bruces a la salida del laberinto de espejos, solo acertó a balbucear que habían sido diez años de pesadilla en busca del puesto de algodón de azúcar.

Comentarios

  1. Encantada de descubrirte enREDado!!
    Maider

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Anda, qué bien! Gracias por tu visita, Maider. Bienvenida a estas ramas, que son las tuyas también.

      Eliminar
  2. Hay algo de Realismo Mágico y algo de los cómics de Mortadelo y Filemón en este gran microrrelato. Gracias por provocarme una sonora carcajada.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. He de confesar que cuando lo escribí también me reí un montón y es que, a pesar de la peripecia del pobre, me imaginaba precisamente eso, un tebeo de los de antaño. Es una satisfacción que te haya gustado, José Antonio.
      Un abrazo.

      Eliminar
  3. Hay qué ver lo pueden llegar a soportar algunos por un capricho goloso. Ese debe ser como yo, que cuando me extravío me resisto a preguntar con los que se me cruzo y prefiero encontrar yo solo el camino.
    Humor tan breve como ingenioso. Todavía conservo la sonrisa puesta.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por esa sonrisa, Josep, vale su peso en oro. Y a partir de ahora... pregunta, nunca se sabe lo que puede ocurrir ;)
      Un abrazo.

      Eliminar

Publicar un comentario