La fiesta había sido un sueño. Su entrada en el Gran
Salón de palacio, el rubor del Chambelán al no saber a quién anunciar, la
mirada del Príncipe prendida de ella, el espectacular vestido… Por no hablar
del peinado. Divina locura.
Casi tan dulce como acaparar los
bailes del Príncipe eran las...
