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Mostrando entradas de 2016

La gran regata de la historia

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Ulises alza la mirada hacia lo alto del palo, allá donde el vigía escruta el horizonte. Mira de reojo a Magallanes y a Juan de la Cosa.
—¿Tierra a la vista, Rodrigo?
El de Triana niega con la cabeza y la ansiedad se apodera de toda la tripulación. Si la nave de Erik el Rojo y el capitán Cook les lleva la delantera, ni Cristóbal Colón el genovés podrá obrar la maravilla.

Allá donde fueres

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Sabes que deberías olvidarla, poner algo de orden en tu vida. O también podrías tatuarte su nombre virginal en la lengua para así acariciar su sexo cada vez que pronuncias su nombre. Podría ser una monumental coincidencia que se llamara Lolita en lugar de ese nombre tan absurdo: Plo-ti-na. ¿A quién se le ocurre enamorarse de una muchacha llamada Claudia Plotina? Pero eso es lo que tiene utilizar para asuntos tan poco prosaicos ese extraordinario don que tienes para viajar, a voluntad, en el tiempo.
Imagen: Villa romana del Casale, Sicilia (siglo IV)

Siguiente, por favor

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En la pista central del circo, Augusto y Tontaina llevaban diez minutos de bofetadas para regocijo del público. Mayores y niños se palmeaban los muslos y dejaban caer ríos de palomitas grasientas. El maquillaje de Tontaina era un borrón de blancos y rojos, con churretes de rímel de puta barata. Fuera de sí, incapaz de soportar tanta humillación, lanzó un gancho de izquierda que tiró a su compañero sobre la lona. No hubo tiempo para más, el payaso derribado extrajo una pistola de esas de un solo tiro de su chaqueta de lentejuelas y a Tontaina se le desparramaron los sesos en vivo y en directo.

Sin demora, por encima del estruendo de la ovación, el director sacó el móvil para pedir una pareja nueva de payasos a la empresa de trabajo temporal.
Imagen: Ji Lee

Brazodemar fondea en Amazon

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El Aurora errante ha llegado a Amazon. Ya no hay excusa para no hacerte con un ejemplar, da lo mismo en qué lugar del planeta estés (o casi).
Está disponible en papel, por supuesto, con esa esmerada edición que Ediciones Cívicas pone en todos sus trabajos, y en ebook. Pincha en esos enlaces para obtenerlos. Si además dejas una crítica, toda la tripulación estaremos más que agradecidos. Los escritores hemos de comer al igual que los remeros ^^

Buen viento y buena mar.
#LaBaladadeBrazodemar

La hora de la siesta

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Comenzó como todas las mañanas, corriendo para no llegar tarde al cole con Fernandito. Sin dejar de sudar, bronca con el director por el comportamiento del “pequeño vándalo” con las miraditas de las mamás-bien de la clase resbalando sobre su piel como veneno oleoso. Después de hacer la casa y esmerarse en la cocina, la frustrante rutina de intentar comunicarse con Julián a través del abismo de su matrimonio; a él jamás le interesarían sus propósitos de estudiar y labrarse un futuro propio. Lo dejó en el sofá, roncando a través de las noticias deportivas, mientras ella se escondía con el móvil en la habitación a intercambiar con Chema emoticonos de corazones rojos.

El efecto mariposa

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El niño contempla con embeleso el aleteo silencioso de la delicada mariposa biomecánica. Su padre suspira al pensar que ha merecido la pena gastar una pequeña fortuna por ver esa sonrisa.
Mañana hará frente al desempleo al que lo ha condenado el nuevo androide recepcionista.
Fotografía: lightwise

Para gustos, las personas

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Rosa tomaba un delicioso té rojo acompañado de trufas negras. Su amiga, golosa como era, se decantó por té verde y chocolate blanco. Entonces, le preguntó a Violeta cuál era su persona favorita, a lo que, circunspecta, contestó que se pirraba por los impredecibles daltónicos.

Ludopatía

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A Celso Páramo no le gustaba perder ni a la grija. Cuando su esposa apareció el sábado por la noche en el dormitorio con un camisón vaporoso y su sonrisa más traviesa, tuvo un mal fario como de carreras de galgos. Ella puso una rodilla en la cama en la que él, todavía con las gafas y el pijama, releía los resultados del baloncesto. La mujer se llevó las manos cerradas a la boca y sopló sobre ellas, antes de lanzar unos dados que rodaron sobre la mesilla con un tintineo traidor. «Son unos dados eróticos», dijo y Celso Páramo, dejando el periódico a un lado con un suspiro, supo que ese encuentro acabaría en derrota.

El sueño de sus sueños

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Por una vez, Sarah no tendría que enfrentarse a la decisión rutinaria entre cereales y somníferos o cereales y vino blanco. Stacey le había conseguido una plaza en un programa experimental: el proyecto Nyx. Si la documentación que le entregaron en la farmacéutica era correcta, una sola de esas pastillas la dejaría frita, con el efecto añadido de poder elegir lo que iba a soñar. ¿Sería aquel el final de sus espantosas pesadillas? Deseaba creerlo con todas sus fuerzas, pero el terror estaba tan incrustado en sus entrañas que le costaba aceptar que hubiera una solución al penoso estado en el que se hallaba sumida. El viaje en tren lo pasó pensando cuál sería su opción. Lo primero que le vino a la mente fue un viaje por mares paradisíacos a bordo de un velero. Si no podía llevarlo a cabo en la vida real, debido a su facilidad de marearse hasta en los ascensores, aquella era una buena elección. Además, disponía de píldoras para treinta días. En el caso de que la utopía funcionase, tendría u…

Date un gustazo

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Le hubiera gustado disfrutar de su don cuando era joven, pero no fue hasta la senectud que descubrió que podía introducirse en las escenas de las fotografías. A través de sus álbumes revivió paseos junto a sus padres y su hermana, viajó a lugares maravillosos y visitó de nuevo a las amantes que creía perdidas. Volvió a sonreír. Todo ayudaba a mitigar los achaques y, sobre todo, la soledad de su vejez.

Disfrutó cuanto le fue posible hasta aquel día en que se le antojó el helado de melocotón de la feria de Primavera de 1934, un delicioso y letal shock anafiláctico.

Pequeños Gigantes

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Ya tengo en mis manos los ejemplares de Pequeños gigantes, que de la mano del sello Netwriters, recoge los trabajos de trece autores participantes en el evento quincenal Gigantes de Liliput de microrrelato en la red social Netwriters. Ha sido todo un honor formar parte de este grupo.

Puedes leer más en el blog de Atlantis, de la mano de su antóloga Carmen Fabre.

Tengo aún algunos en mi poder, te los puedo hacer llegar (escríbeme a ultralas@gmail.com) o puedes pedirlo directamente en tu librería habitual. Si lo tuyo es pedirlo por Internet, aquí tienes el enlace directo al catálogo de la editorial. No te arrepentirás.



Presentación de Brazodemar en Vitoria - Gazteiz

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La balada de Brazodemar arribó a Vitoria-Gazteiz de la mano de la librería Ronin. Una cálida acogida por parte de su responsable, Rubén, y de un público que mostró desde el principio su interés y su participación, leyendo incluso un fragmento del primer capítulo. Junto a Joseba Paulorena, escritor y uno de los editores de EC.O, tuve ocasión de hablar del libro, de la trama y sus personajes, de mi forma de trabajar y contestar a las preguntas de los asistentes. Un recuerdo imborrable y la promesa de una visita en un futuro no lejano.
Gracias a todos.








La ruta más larga

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Cayó al suelo entre sonido de cristales y salpicaduras de su propia sangre. Espantadas por completo las risas y la diversión en la feria ambulante, se formó un círculo de curiosos en torno a él. El joven macilento, tendido de bruces a la salida del laberinto de espejos, solo acertó a balbucear que habían sido diez años de pesadilla en busca del puesto de algodón de azúcar.

Feng Shui

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Isaac se apartó con espanto de la mesa en la que que había colocado las figuras del nacimiento. Alguien las había desbaratado. Los pastores estaban despatarrados de cualquier manera, los calderos volcados, las mujeres huían despavoridas del manantial. Ni rastro de animales, domésticos o salvajes. Las patrullas romanas se acuartelaban en el palacio del gobernador. Se dio la vuelta y salió de su casa, necesitaba aire fresco. Sin embargo, en el exterior la gente yacía desperdigada en las calles desiertas. El silencio se había adueñado de la ciudad. Con sus dedos gordezuelos, David volvió a jugar con la figurita de Isaac en el belén que su madre había colocado con primor.